miércoles, 5 de noviembre de 2008

Roger

Eran las cinco de una calurosa tarde de 1997. Yo estaba sentada en el jardín de mi casa con mi prima María, yo me llamo Barbara.A las seis mi prima y yo cogimos nuestras bicicletas y nos fuimos a buscar alguna aventura.
Vimos una casa antigua que parecía estar abandonada y decidimos entrar, era muy grande y oscura, y tenía un fuerte olor a humedad. Al entrar saludamos por si había alguien y oímos un ruido detrás de una puerta. Me acerque lentamente, gire la manilla llena de polvo y tire, la puerta era muy pesada, pero algo al otro lado de la puerta me ayudo a abrirla.Descubrimos que lo que había detrás de la puerta era un niño, mas pequeño que nosotras y muy sucio, llamado Roger. Nos contó que su padre le había metido allí dos días antes para que aprendiera a portarse bien, a nosotras no nos pareció nada justo así que decidimos ir a hablar con aquel hombre.El niño nos llevo hasta una casa de piedra, con un césped que nos llegaba hasta la cintura, decenas de arboles altísimos al rededor de la casa y un enorme perro delante de la puerta, a María le dio tanto miedo que no quiso acercarse.
El chico se acerco a la puerta y pico, un hombre muy alto y fuerte, abrió y se quedo mirando a Roger, de repente lo cogió y lo quiso meter dentro, pero yo intente impedirlo y el hombre me cogió a mi también.
Mi prima lo vio todo y se puso muy nerviosa y durante dos horas no supo que hacer, hasta que se le ocurrió ir a una cabina y llamar a la policía, mientras tanto yo estaba sola encerrada en una habitación a oscuras y sin saber que pasaba fuera de esas cuatro paredes.
A las 3 horas de estar allí llego la policía, aunque a mi me parecieron años, a María y a mi nos llevaron a casa y a Roger y a su padre se los llevo la policía para saber lo que había pasado.
Desde ese día admiro a mi prima porque con 6 años que tenia supo que tenía que hacer y gracias a eso nos ayudo a Roger y a mi. Gracias a ella algo que podía haber sido una desgracia se quedo en una simple anécdota.

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